El tratamiento siempre debe tener dos etapas: el de pérdida de peso y el de mantenimiento del peso alcanzado, lo que implica una re-educación alimentaria y un cambio de hábitos permanente. Esto se logra con la adquisición de nuevos conocimientos que se le proporcionan a cada paciente durante las consultas de tratamiento activo.
No existen dietas milagro ni fármacos maravilla que permitan perder peso rápidamente y sin esfuerzo. Todos los tratamientos implican sacrificio y constancia por parte del paciente; sin embargo, todo esfuerzo obtendrá su recompensa, tanto en salud y bienestar, como en apariencia y mejoría anímica.
Es importante señalar, que los tratamientos son personalizados y que las dietas están adaptadas a las características y circunstancias propias de cada paciente. Sin embargo, todas tienen en común el objetivo de la pérdida de masa grasa (y no de agua, músculo, hueso, etc. (masa libre de grasa). Es decir, que al perder mayoritariamente grasa, disminuye más el volumen que el peso en si mismo, lo que garantiza un efecto real en salud, primordialmente en casos en que la grasa está acumulada a nivel abdominal (obesidad central).
Cada persona llega con una historia clínica, unos hábitos y unas expectativas distintas. Por eso los tratamientos son siempre personalizados y se diseñan después de una valoración completa que puede incluir:
Historia clínica detallada y antecedentes familiares
Evaluación del peso, composición corporal y distribución de la grasa
Revisión de analíticas y parámetros metabólicos
Estudio de factores hormonales y, cuando procede, análisis genético y nutrigenético
A partir de esta información, se define un plan adaptado a tus necesidades, tu estilo de vida y tu estado de salud.
Los tratamientos están dirigidos a diferentes situaciones relacionadas con el peso, el metabolismo y la salud hormonal:
Acompañamiento médico para perder peso de forma segura, priorizando la pérdida de masa grasa y preservando la masa muscular. El objetivo es mejorar tu salud, no solo el número en la báscula.
Tratamientos dirigidos a personas con hipertensión, alteraciones del colesterol, hígado graso u otros factores de riesgo, con especial foco en la reducción de grasa abdominal y la mejora del perfil metabólico.
Plan nutricional y de estilo de vida para personas con prediabetes o diabetes tipo 2, orientado a mejorar el control glucémico, reducir la resistencia a la insulina y prevenir complicaciones a largo plazo.
En los casos en que está indicado, se integra la información genética y nutrigenética para afinar aún más las recomendaciones nutricionales, entendiendo cómo responde tu organismo a determinados nutrientes y estilos de alimentación.
Acompañamiento en etapas como perimenopausia y menopausia, así como en otros contextos donde los cambios hormonales influyen en el peso, el metabolismo y el bienestar general.
Primera valoración
Recogida de datos clínicos, revisión de antecedentes, objetivos y expectativas, y, si es necesario, solicitud de pruebas complementarias.
Diseño del plan de tratamiento
Elaboración de un plan nutricional y de estilo de vida a tu medida, explicando el porqué de cada recomendación para que puedas entender y participar activamente en el proceso.
Seguimiento y ajustes
Consultas periódicas para revisar tu evolución, resolver dudas, ajustar el plan y ayudarte a superar obstáculos habituales (sociales, emocionales o de organización diaria).
Mantenimiento y prevención de recaídas
Una vez alcanzados los objetivos, se trabaja en consolidar hábitos y prevenir el efecto rebote, con pautas realistas que encajen en tu vida cotidiana.
Más allá de la pérdida de kilos, el propósito de estos tratamientos es mejorar tu salud global: dormir mejor, tener más energía, reducir el riesgo de enfermedades metabólicas y sentirte más a gusto con tu cuerpo. El peso es un indicador, pero no es el único ni el más importante.